En noviembre del 2009 tuvimos la visita de la Coordinadora de Misiones nacionales Viviana Faúndez, para conocer la región y vislumbrar la llegada de un misionero nacional a esta zona. Dicha visita nos motivó a retomar aquello que se había dejado inconcluso.
De esta manera y aún en medio del pleito legal, el Señor me llevó a la ciudad de Huasco para orar por ella y fue allí, en una de las tantas playas que la ciudad tiene, cuando el Señor nuevamente me recordó aquel pasaje que fue su confirmación para venirme con mi familia a pastorear la iglesia bautista de Vallenar: “No temas, sino habla y no calles; porque estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hechos 18:9-10). En ese momento, junto a mi esposa dijimos al Señor que queríamos ser considerados en lo que Él quería hacer en Huasco con el apoyo de nuestra amada iglesia. Comenzamos como iglesia un tiempo de oración por este desafío para que Él a pesar de las circunstancias nos abriera puertas y nos mostrara su perfecta voluntad.
Posteriormente recibí la propuesta de la Coordinadora de Misiones Nacionales para canalizar todo esto a través de un proyecto misionero.
Como el Señor siempre espera nuestra disposición para luego mostrarnos su gloria, en el mes de Enero de este año recibimos la visita de un matrimonio de Antofagasta que andaba de vacaciones en nuestra ciudad. Ellos estaban alojando en Huasco Bajo y llegaron a Vallenar buscando una iglesia donde congregarse pues no habían encontrado una iglesia bautista en dicho lugar.
Al manifestarle al hermano nuestro deseo como iglesia, él con mucho gozo nos contacto con una tía de Huasco Bajo que se había entregado al Señor en casa de ellos en Antofagasta y que deseaba congregarse.
Fruto de la avanzada misionera quedaron los primeros contactos para la que será nuestra misión en Huasco. Entre ellos una hermana que había sido miembro de la antigua misión, la cual había llegado en el mes de Enero a radicarse nuevamente a Huasco y junto a su hermana había estado orando para que hubiera una iglesia bautista en ese lugar. Ella muy emocionada me ofreció su casa para reunirnos.
Durante el mes de marzo visité a las personas contactadas encontrándome con una muy buena acogida y el deseo de buscar al Señor. Fue así como el 1 de abril comenzamos un estudio bíblico en casa de la hermana María Guerra en Huasco Bajo.
A esta fecha, el culto hogareño va fortaleciéndose, teniendo una asistencia regular de 7 personas (5 adultos y 2 niños de Huasco más algunos hermanos que me acompañan esporádicamente).
Estamos desarrollando este proyecto misionero como matrimonio pastoral con el pleno respaldo e involucramiento progresivo de nuestra iglesia en Vallenar
Doy gracias al Señor por considerarnos en su obra en el hermoso Valle del Huasco.
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